 |
Antonio Molina es luthier. Tintorero de profesión y aficionado desde siempre a la música y a los instrumentos, luego de mudarse de la ciudad al campo, intentó satisfacer una necesidad latente desde siempre: fabricar sus propios instrumentos.
Nuestro país tiene maderas indígenas, nobles, que pueden competir con las mejores maderas del mundo. Tenemos el algarrobo negro en Santiago del Estero, el guayacán, jacarandá en el Chaco, en el sur el Pino Alerce, que es especial para tapas armónicas
Yo siempre utilicé maderas autóctonas y puedo asegurar que tienen excelentes capacidades acústicas.
Lamentablemente en el mundo hay un gran desconocimiento de nuestras maderas. Fíjese que los violines sólo se fabrican con haya o de arce no tiene mercado. En el sur por ejemplo, el Alerce supera a cualquier madera importada para la fabricación de tapas de instrumentos.
|
Una mañana muy temprano me levanté, cebé unos mates y se me ocurrió una idea. Hasta allí yo había fabricado sólo charangos. Mi esposa que siempre me acompaña y es una excelente artista también se levantó y me preguntó que iba a hacer. Yo le contesté que quería hacer un violín, y me dijo que ella estaba pensando lo mismo. Así que con su ayuda me puse a hacer el violín y en unas semanas estaba terminado. Y luego vinieron otros violines...
|
|
 |